Después de un tiempo prudencial en el que traté de entender sus decisiones, después de haber presentado varios recursos de apelación que han sido ignorados, después de haberle hablado en todos los tonos que conocía para lograr al fin una reacción que nunca me quiso conceder... me he declarado en rebeldía.
No pienso llamar a las cosas por su nombre. No pienso admitir la realidad como me es presentada. No pienso hablar claro. No tengo ninguna intención de que cualquiera me pueda entender.
Si buscas un lugar donde el pan se llame pan y el vino se llame vino.... no lo vas a encontrar aquí.
La vida es tan dura a veces que sólo se me ocurre ablandarla a golpe de indirecta.
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